Esta semana el Servicio de Administración Tributaria (SAT) inició una etapa de revisiones más profundas sobre contribuyentes en el Régimen Simplificado de Confianza (RESICO), y varios freelancers tapatíos recibieron requerimientos de información, según fuentes del sector y contadores de la ciudad.

Para muchos trabajadores independientes del sector tecnológico, RESICO había sido sinónimo de trámites más simples y tasas efectivas menores en comparación con el régimen general. El esquema se diseñó para reducir carga administrativa y permitir pagos mensuales simplificados; sin embargo, su atractivo depende de mantener ingresos y operaciones dentro de los límites que marca la ley y de llevar una contabilidad ordenada.

Lo que cambió esta semana es la intensidad y las herramientas de fiscalización: el SAT está cruzando CFDI, conciliaciones bancarias y datos de plataformas digitales con mayor frecuencia, y usa análisis automatizados para detectar discrepancias. Contadores públicos locales y miembros del Colegio de Contadores de Jalisco advierten que ya no basta con emitir facturas: los registros deben coincidir con depósitos, movimientos en cuentas y contratos con clientes.

En la práctica eso ha significado notificaciones por inconsistencias; algunos profesionales recibieron solicitudes para justificar ingresos en dólares, movimientos de cuentas internacionales o facturas aparentemente duplicadas. Auditores fiscales consultados explican que la autoridad busca evitar usos indebidos del RESICO —por ejemplo, personas que lo mantienen a pesar de superar los umbrales de ingresos o que mezclan actividades comerciales que no encajan en el esquema simplificado.

¿Sigue siendo el