En las últimas semanas instituciones como PROFECO y la Fiscalía del Estado de Jalisco han observado un aumento notable en quejas relacionadas con preventas de departamentos en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Compradores que entregaron enganches han denunciado retrasos, cambios de proyecto y, en algunos casos, irregularidades registrales. Eso convierte la preventa, que suele ser una oportunidad de precio, en un riesgo si no se revisa todo a fondo.

La preventa funciona porque el desarrollador financia la obra con anticipos de los clientes; es legal y común. El problema aparece cuando la empresa no tiene permisos, el terreno tiene gravámenes o la constructora es básicamente un proyecto nuevo sin respaldo financiero. Autoridades municipales de desarrollo urbano y el Colegio de Notarios de Jalisco recuerdan que la diferencia entre una preventa segura y una estafa está en la documentación y en la transparencia del proceso.

Primera línea de defensa: la documentación del proyecto y de la empresa. Pide el acta constitutiva de la constructora, su RFC, estados financieros básicos y una relación de proyectos entregados. Consulta el Registro Público de la Propiedad para verificar que el terreno esté libre de hipotecas o embargos. Revisa que exista licencia de uso de suelo y licencia de construcción vigentes emitidas por el municipio; sin estas, no hay garantía de que la obra pueda concluirse.

Contrato y cláusulas: no firmes promesas verbales. El contrato debe especificar fechas de entrega, penalizaciones por retraso, obligaciones de la constructora sobre acabados, condiciones para escrituración y mecanismos de rescisión. Verifica si la operación se registra en un fideicomiso de garantía o en un contrato con notario; si te piden pagar a cuentas personales o a empresas fuera del régimen fiscal conocido, suena a alarma. El Colegio de Notarios aconseja llevar el contrato a revisión antes de dar el enganche.

La salud financiera del desarrollador es otra pieza clave. Pide referencias de proyectos previos y constancias de avance de obra en proyectos en curso. En 2026, con tasas de referencia altas (CETES alrededor de 9-11%), algunas empresas buscan liquidez vía preventas más agresivas; eso puede acelerar ventas pero también ocultar problemas de fondeo. Un abogado o perito independiente puede revisar estados financieros y detectar señales de alerta, como pasivos elevados o dependencias de un solo inversionista.

Señales de riesgo: precios demasiado bajos respecto al mercado local, urgencia por cerrar el trato, cambios frecuentes en planos o memoria de materiales, negativas a mostrar permisos o a permitir consultas al Registro Público, pagos solicitados en efectivo o a cuentas personales, y ausencia de contrato claro. Varios compradores entrevistados en la ciudad relatan que redes sociales amplifican testimonios, pero lo que realmente protege es la evidencia documental y la verificación oficial.

Qué hacer ahora: no firmes ni pagues sin revisar el contrato con un notario o abogado inmobiliario, consultar el Registro Público y confirmar licencias municipales. Exige información sobre el fideicomiso o mecanismo de garantía y solicita un cronograma detallado de obra. Si ya entregaste dinero y detectas irregularidades, presenta queja ante PROFECO y, si hay indicios de delito, acude a la Fiscalía. Vigila cada tres meses el avance de obra y la aparición de permisos y escrituración; si la constructora incumple, activa la cláusula de rescisión y documenta todo. La preventa puede seguir siendo una alternativa válida, pero ahora la regla es: verifica primero, confía después.