Fintech tapatías ya usan algoritmos de inteligencia artificial que analizan desde pagos de servicios hasta actividad en redes para decidir si otorgarte una línea de crédito, según entrevistas con reguladores y fundadores locales.

Estos sistemas mezclan datos del Buró de Crédito con información alternativa: historial de pagos de luz y agua, registros de compras en comercios locales, datos de geolocalización, patrones de llamadas y hasta señales de redes sociales. La CNBV y organizaciones del sector coinciden en que el objetivo declarado es ampliar el acceso al crédito para quienes no tienen historial bancario, especialmente trabajadores informales y jóvenes.

El problema es que la opacidad de estos modelos puede reproducir o amplificar sesgos. Un analista del sector financiero en Guadalajara señaló que “los algoritmos aprenden de datos imperfectos: si un barrio tiene menos formalidad, el modelo puede etiquetarlo como riesgoso”. Esa lógica deja fuera a personas que pagan a tiempo pero no aparecen en registros formales.

Además, la regulación todavía va detrás de la velocidad tecnológica. La Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera obliga a supervisión y transparencia, y la Ley Federal de Protección de Datos Personales protege cómo se usan tus datos, pero las normas no detallan cómo deben explicarte una decisión tomada por IA. Fuentes de la CNBV reconocen la necesidad de reglas más claras sobre explicabilidad y trazabilidad de modelos.

En la práctica, vecinos de Zapopan y la Colonia Americana cuentan experiencias divididas: una usuaria que pidió mantener su nombre en anonimato relató que una app le negó un crédito pese a comprobantes de ingresos; otra explicó que una fintech le ofreció una microlínea basada en pagos recurrentes de servicios, pero con comisiones que no había previsto. En un entorno de tasas altas —con instrumentos de referencia como los Cetes en torno al dígito alto según el mercado—, los costos terminan decidiendo si conviene aceptar una oferta alternativa.

¿Qué puedes hacer para mejorar tu “huella financiera”? Primero, formaliza lo más posible tus ingresos: nómina, recibos o contratos simples ayudan. Paga servicios puntualmente y, cuando puedas, usa plataformas que reporten a Buró de Crédito o que permitan que facturas y rentas se registren. Revisa los permisos que firmas: exige saber qué datos usan y pide explicaciones si te rechazan. La ley te da derecho a acceso, rectificación y portabilidad de tus datos; úsalo.

Para quienes quieren medidas prácticas, conviene construir un pequeño colchón de emergencia, no depender de créditos rápidos y comparar ofertas: pregunta tasa efectiva, comisiones y qué tecnología usan para evaluar riesgo. Vigila convocatorias de la CNBV y cambios en la Ley Fintech; si te interesa, solicita a la fintech una explicación del motivo del rechazo y conserva copia de los consentimientos que diste. En un mercado que acelera, la transparencia y la documentación personal serán tu mejor defensa para que la IA no decida por ti sin dejar rastro.